jueves, 29 de julio de 2010

Desastres Naturales, análisis teórico



El comienzo del análisis teórico de riesgos se origina en los autores René Thom y Christopher Zeeman, aplicaron la “Teoría de Catástrofes” a la geografía, los fundamentos de ella fueron establecidas en los años 60. Es una teoría de tipo matemática, cualitativa. Define las catástrofes como cambios rápidos entre dos estados estables (Anguita, 1993), y sus aportes conceptuales y metodológicos permiten abordar mejor el análisis de las catástrofes naturales.

El investigador español Martín Vide (1993), ha aplicado esta teoría a la ocurrencia de catástrofes climáticas. En sus trabajos, define una catástrofe como cualquier transición discontinua en un sistema con más de un estado estable, donde la catástrofe, precisamente, corresponde al salto de un estado a otro.

La discontinuidad (o catástrofe) es el producto, tanto de un fenómeno natural extremo, como de una inadecuada relación del hombre con su medio, la catástrofe se origina cuando no se relaciona armónicamente con la naturaleza. (Sanhueza & Vidal, 1996)

Otro autor que analiza la “Teoría de Catástrofes” es el investigador español Anguita (1993), en su obra define los riesgos naturales y la interacción del hombre con el medio geológico. Este investigador entiende riesgo como un fenómeno eminentemente natural, que se transforma en catástrofe cuando el hombre efectúa una intervención inadecuada en el medio, sea por la localización de zonas urbanas en sectores de alto riesgo, o por la construcción de infraestructuras con mínima capacidad de resistencia, frente a eventos o peligros naturales determinados (Anguita & Serrano, 1993; Sanhueza & Vidal, 1996).

A la definición de catástrofe, planteada por Zeeman y Thom, Anguita agrega el concepto “umbrales o tiempo de relajación corto”. Definido como el máximo valor que puede alcanzar un parámetro (o índice) de un fenómeno, para considerarse estable. Superado este índice se genera un comportamiento inusual, que se identifica como una catástrofe (Anguita & Serrano, 1993; Sanhueza & Vidal, 1996).

En específico las catástrofes naturales en el bienio 1990-1991 se responsabilizaron de la pérdida del 0,24% del Producto Mundial Bruto. En países en vías de desarrollo, esta cifra fue cercana al 2%, explicado por el crecimiento demográfico acelerado y una mayor vulnerabilidad de estructuras. (Sanhueza & Vidal, 1996)

En Chile los efectos de desastres naturales son destacables. Los recientes eventos climáticos desastrosos, con inundaciones, tormentas, deslizamientos de tierra, aluviones y, obvio, los terremotos, muestran claramente la envergadura del problema en el país, sus efectos económicos, junto con la imperiosa necesidad de prevenirlos.

Las causas que agravan los efectos de eventos naturales, son variadas y dependen del gatillante. Un listado corto e incompleto incluiría:

* La posición de Chile en una región de alta actividad tectónica (terremotos y vulcanismo)
* Clima lluvioso y tempestuoso
* Características geomorfológicas abruptas
* Intervención antrópica fuerte sobre el ambiente
* Crecimiento urbano inadecuadamente controlado
* Flujo poblacional desde zonas rurales hacia las urbanas

Para reducir los daños provocados por desastres naturales resultantes de los riesgos naturales existentes, se debe recurrir a la planificación urbana, como estrategia importante.

Es muy importante una evaluación y zonificación del riesgo natural en las ciudades, para que el poder ejecutivo en relación a decisiones de carácter urbano puedan realizarlas calificadamente. (Sanhueza & Vidal, 1996)

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